19 abril 2010

Sinfonías de vértigo.

Por varios motivos, la música clásica ha adquirido una fama de solemnidad, seriedad y pomposidad que le han quitado el favor popular. En parte, ella misma se lo ha ganado. En parte, es pura incomprensión.

No voy a decir que soy un experto en música clásica. Definitivamente el Pop, con mayúscula, atrapa mucho más fácil a cualquier sobreviviente del siglo XX ya bien entrado el XXI (y cuando digo Pop hablo de la Música Que Importa, apócope de popular, la música del ritmo, de la inmediatez, del peligro y no de la Gran Basura que the media llama pop, con minúscula.) Pero como musicómano no puede pasarse por alto.

En la cultura masiva del siglo pasado hay varios momentos álgidos para la música clásica, sobre todo en el cine. Pero hay dos esenciales que hay que comentar.

El primero llegó en los años 50 gracias a la sobre-desarrollada imaginación de Michael Maltese y al indiscutible genio de Chuck Jones, uno guionista, el otro uno de los grandes caricaturistas y animadores de todos los tiempos. Juntos, y gracias al trabajo de un impresionante equipo de animación (el trabajo más arduo desde las pirámides) crearon hilarantes historias de apenas unos minutos, protagonizadas por los más desternillantes personajes marca Looney Tunes, enmarcadas en algunos de los más grandes pasajes de la música clásica. Fue un momento definitorio para eliminar la solemnidad que se le atribuía a esta música.

El conejo de Sevilla de 1950, que satirizaba sin piedad y con un montón de alma y de cerebro la célebre ópera de Gioacchino Rossini (basada, a su vez, en la comedia El barbero de Sevilla de Pierre-Augustin de Beaumarchais) fue un éxito total. Protagonizada por el corrosivo Bugs Bunny y ese pelmazo calvo llamado Elmer Fudd, la animación define Lo Clásico en cada una de sus acciones. El conejo hace de las suyas no sólo destrozando cualquier concepción ortodoxa sobre la ópera sino cantando con una horrenda y aguda voz. Puro genio.

Otro gran éxito fue What’s Opera, Doc? de 1957, una nueva caricatura animada que se decantaba por el humor involuntario de las dramáticas óperas de Richard Wagner. De nuevo son el conejo y el pelmazo los protagonistas de unas bucólicas cabriolas que se salen de graciosas. No fueron estas las únicas caricaturas que utilizaron música clásica para lograr efectos humorísticos, claro está. No hay nada más fácil de satirizar que las cosas intrínsecamente serias. Pero sí fueron, posiblemente, las que tuvieron un efecto mucho más extenso y una influencia más profunda.

El segundo momento álgido llegó gracias a otra desbordada imaginación y a una lente maestra. En 1971, Stanley Kubrick estrenó su versión Gran Pantalla de la novela futurista y ultraviolenta de Anthony Burgess, La Naranja Mecánica. El personaje principal, el antes ícono subcultural y ahora archiconocido Alexander DeLarge, estaba obsesionado con el crimen y con Ludwig Van Beethoven, en especial con su Sinfonía Coral, la muy manoseada Novena – una desesperada obra maestra que ha sobrevivido a la sobreexposición, la banalización y a las adaptaciones más cursis y sinsentido.

Además de utilizar las versiones ortodoxas de grabaciones de la legendaria casa de grabaciones alemana Deutsche Grammofon, Kubrick encargó al músico de vanguardia Walter Carlos (luego conocido como Wendy Carlos tras una operación de cambio de sexo) una adaptación electrónica de la sinfonía de Beethoven. Carlos, uno de los pioneros del Moog, un primitivo pero espectacular (y aún vigente) sintetizador analógico, ya había realizado grabaciones electrónicas con música de Bach. El resultado fue tremendo.

El detalle maestro es que esta música suena mucho más peligrosa y extrema que nunca, haciendo perfecto juego con el look modernista del film. Kubrick ya había llevado la música clásica a otro límite en 2001: Odisea del espacio, haciendo que el universo bailase un meloso vals de Strauss y haciéndolo ver cool. Decididamente no era la primera vez que alguien usaba música clásica en una película; mucho menos el último. Pero pocas combinaciones música/celuloide han resultado tan icónicas. De algún modo, La Naranja Mecánica restableció a la música clásica en el lugar que merecía en la cultura.


-Esteban Cisneros

*Texto publicado originalmente en El Heraldo de León, viernes 17 de febrero de 2010.

05 abril 2010

Lo que vendrá.


El mundo sigue moviéndose y no perdemos el ritmo...

No hay tiempo para parpadear, ni descansar. Hay demasiado que escuchar, ver y leer. ¿No? Pop, girls, etc.

El cartero se ha estado portando bien en estos días. Primero que nada, hace un par de semanas trajo el Groovesville USA de Keith Rylatt, un libro que ya hacía un tiempo considerable que esperábamos y que se reseñará por acá, por supuesto. Luego, desde las Islas Canarias llegó un paquete de parte de Ecos de Sociedad, con una pequeña revista, discos, cintas y montones de increíbles detalles de parte de Javier Morales; y con ellos siempre llegan las ideas, los artículos y las canciones.

En cuanto a La Trampa del Bulevar en papel, ya se manufactura, lenta y dedicadamente como siempre, el No. 2. ¿Alguien le entra?

Los Padrinos!, por cierto, han estado trabajando en canciones nuevas que ojalá podamos estrenar en este blog. No dejan de ser unos inestables y de ser sombras esporádicas que, sin embargo, siempre construyen buenas fiestas a base de ruidajo y ritmo, pero todo indica que ya algo sucederá y que podremos escuchar nuevas grabaciones pronto.

Seguiremos subiendo uno que otro artículo de los que viernes a viernes aparecen en El Heraldo de León y abiertos a cualquier colaboración.

Del dicho al hecho... ya estamos en eso. Siempre más. Esa es la medida.

17 marzo 2010

Alex Chilton (1950-2010)

Ha muerto Alex Chilton.

Nacido en Memphis, Tennessee, fue un amante de toda la música desde pequeño, ya que su padre era un músico de jazz. Formó parte, en su adolescencia a mediados de los 60, de los Box Tops gracias a su fantástica voz y su desgañitado look. Tremendos. La banda murió con la década y Chilton se unió a Big Star, depurando su estilo de cantar, perfeccionando su técnica con la guitarra y uniéndose a otro monstruo, Chris Bell, en la composición de canciones gigantescas. #1 Record (1972) fue su primer disco, pero con Radio City (1974) dejó para la posteridad un álbum clásico e influyente en todos los sentidos.

Tras una accidentada grabación, Third salió hasta 1978, cuando ya no existía Big Star y Chilton se dedicaba a otros proyectos. Eso sí, nunca dejó de hacer música y de lanzar grandiosos artefactos que deberían estar en cualquier colección que se precie. Produjo a los Cramps, influyó a montones de grupos y lo pasó siempre haciendo música, lo que quería hacer desde que era un jovenzuelo que admiraba a Elvis.

Nunca abandonó los escenarios. Murió el día de hoy, 17 de marzo, en Nueva Orleans y justamente este fin de semana tenía programado un gig en Austin. No se han confirmado las causas de su muerte.












En 1987, los Replacements le hicieron este homenaje, por cierto...


13 enero 2010

Oil City Confidential.


Julien Temple es responsable de algunos filmes impecables pero también de uno o dos pequeños fiascos. Para ilustrar los primeros está su más reciente, Joe Strummer: The Future Is Unwritten (que de paso nos recordó al gran Andrés Landero) y para los segundos, Absolute Beginners, el musical. Indudables son, eso sí, sus obsesiones musicales -aunque, sí, ha filmado a los Sex Pistols en más de una ocasión pero también dirigió un vídeo para (ejem) Whitney Houston- y definitorio su humor medio guarro de pub (es, también, responsable de The Rock and Roll Swindle y Earth Girls Are Easy.)

Su nuevo documental, Oil City Confidential resulta interesante por eso, pero también por el tema. Ya era hora. Se trata de un film sobre Dr. Feelgood, "la banda local más grande del mundo", "el punk antes del punk", los más geniales gamberros cerveceros de Canvey Island - ese lugar por donde Dios (Otis) no pasó. El film promete: violencia, cerveza y R&B, los primeros años de Dr. Feelgood, los guitarrazos chop-chop-chop de Wilko... O al menos eso dice el trailer.

Oil City Confidential estará en las pantallas británicas en febrero. Este lado del mundo es mucho peor que Canvey Island, así que ni la esperen. A buscarla.

01 enero 2010

Trainspotters.

Conozco un tipo que tiene su álbum favorito en montones de versiones. Tiene el vinilo monoaural de primera edición. El vinilo, en estéreo, uno con la portada normal y otro con una portada diferente. El vinilo americano. El vinilo inglés. El vinilo mejicano. El cassette. El CD de primera generación. Una reedición, nueva, del CD. Y, claro, sus respectivos bootlegs con tomas alternas, demos y lados-B.

Cada que encuentra una nueva edición, o una vieja edición que no tenía, o una edición de otro país, u otro cassette con un error de impresión, tiene que comprarla. Como aquel lunático que compraba cada edición de El guardián entre el centeno de Salinger. Como un detective reuniendo pistas para resolver El Gran Misterio. Como un depredador que no puede saciar su hambre ni su sed de sangre. Como un perro que va meando los postes marcando su territorio.

¿Un loco? Posiblemente. Pero hay mucho de cordura en estos comportamientos. Sigo.

Antes (y aún ahora, aunque no en estos lados del mundo) había sujetos que se dedicaban a seguir trenes, cuaderno y mapa en una mano, cámara en la otra. Trainspotters. Cazaban trenes en puntos específicos del mapa, anotaban la hora en que pasaban, con suerte filmaban el paso del tren y se iban a casa. Felices. Fe. Li. Ces. Como si hubiesen ganado una final de fútbol.

Vaya tipos raros, pensará usted. Pues sí. Pero todos deberíamos de tener una afición o una colección, que bien ayuda a nuestras cabezas y corazones a mantener el orden. La obsesión de estos sujetos con cosas aparentemente inútiles da sentido, paradójicamente, a algo que parece no tenerlo: la vida. Existe la oficina, la fábrica, el taller. También existen la calle, la noche, las cuentas a pagar, las decepciones, la Vida Real. La que uno debe vivir según el protocolo so pena de ser un marginado. Pero están estos sujetos, con aficiones tan distintas, tan no-alineadas y tan coloridas, algo están haciendo bien.

Los escapismos son necesarios. Los pasatiempos, los juegos y las salidas son más que válidamente utilizadas por los individuos para evadir la realidad, salir de uno mismo y olvidarse de todo. Una colección, por ejemplo, es más que un pasatiempo (no es igual coleccionar que acumular, aunque tienen que ver.) Coleccionar objetos es trazar mapas, horas de llegada, de salida, incidentes vitales; es buscar el artefacto preciado por cualquier medio hasta llegar a él, para entonces seguir a por el otro. No es un escapismo, sino un adentrarse más a uno mismo, recordarlo todo, adaptarse para crear sentido. Un poco de lucidez privada, de verdadera posesión/sublimación y de placer total.

Esta creación de mundos propios y fascinantes puede resultar perturbadora en un mundo pragmático en el que se ha asumido como otro protocolo el aburrimiento, la monotonía y la repetición. ¿Quiénes son los cuerdos?

Hay cierto grado de patetismo en esto, no lo niego. Esos trainspotters que iban por el campo en el frío clima inglés eran señalados por mucha gente. Incluso les pusieron un nombre: anoraks, por las parkas que portaban. Pero siempre es mejor el patetismo a la mediocridad porque, calma ahí, no son lo mismo. El patetismo implica una desproporcionada acción-reacción. Uno puede ser patético haciendo lo que ama. Nunca mediocre.

Hay de colecciones a colecciones – y coleccionistas de coleccionistas, Sr. Fischer. Pero hablo de coleccionistas más o menos mundanos, no snobs que pagan el valor de tres mansiones por una mala pintura. Conozco, por ejemplo, a otro sujeto cuya biblioteca particular se compone, solamente, del Quijote (ni siquiera Cervantes completo); otro que colecciona manuales sobre mecánica (“este de 1962 menciona erróneamente una parte motor del T-Bird pero esta otra edición lo corrige ya”); hay, en esta misma ciudad, coleccionistas de ropa vintage, de botellas raras de cervezas, de sombreros, de all-things Bela Lugosi. Son completos expertos en sus áreas. Escarbando, encontramos mucho “patetismo” en una ciudad mediocre. Qué bueno.

Y están, claro, los que coleccionan discos. Los que, como el sujeto con el que comenzamos, pueden comprar su disco favorito todas las veces, hacer increíbles tratos, dar la vuelta al mundo, dejar de comer y cosas indecibles por un pedazo de plástico. Pero dejo hablar, de nuevo, a Nick Hornby en su Alta Fidelidad porque se explica mejor que nadie al expresarse sobre una colección de música: “No es como coleccionar estampillas o posavasos o dedales antiguos. Hay todo un mundo aquí, uno mejor, más sucio, más violento, más pacífico, más colorido, más sórdido, más peligroso, más amable que el mundo en el que vivo; hay historia y geografía y poesía y muchas otras cosas que debí haber estudiado en la escuela, incluyendo música.”

No hay nada como tener un disco a la mano para cada ocasión y un himno para cada día. No hay nada como una buena colección de discos, porque es el mundo a la mano. Lo sé bien, al ser ese personaje alucinado y patético del inicio.


-Esteban Cisneros.


*Texto publicado originalmente en El Heraldo de León, viernes 2 de diciembre de 2009.

14 noviembre 2009

Serge Gainsbourg, vie héroïque.




Sumándose a la moda de las biopics, Serge Gaisbourg, vie héroïque llegará a las pantallas europeas en enero de 2010, dirigida por Joann Sfar. El guión fue una impresionante novela gráfica de Sfar y algunos trozos pueden verse en el sitio oficial del film. Ojalá podamos verla a tiempo de este lado del mundo.

29 octubre 2009

La vida es una mix-tape*.

Uno de los placeres (o deberes) más grandes de un musicómano es hacer una recopilación para sus amigos o conocidos. Antes se hacían cintas, tapes. Había de 60 o 90 minutos, cuyos lados A y B debían ser llenados de éxitos infalibles. Mix-tapes. Ahora son CD-R’s en los que uno tiene la opción de grabar 70 y tantos minutos de música para escuchar en el estéreo, el auto o el discman… o quemar 100 y tantos mp3's para ser manipulados como sea. La segunda opción me gusta menos, sin duda, porque una recopilación debe consistir en un esfuerzo auditivo y emotivo que logre condensar en 22 canciones toda una gama de sensaciones pop.

Que conste que seguimos insistiendo en los discos. El iPod le quita romanticismo a todo.

Sí, es duro, pero a veces una mix-tape es la única manera de poder expresar algo, cuando no se tienen palabras. Hay un chiste... Le preguntan a un chaval si puede describirse en una frase. Su respuesta: "¿Puedo citar a alguien más?" Suele suceder. O como dice el personaje de esa maravillosa película (basada en el maravilloso libro de Nick Hornby) Alta fidelidad, interpretado por John Cusack, y parafraseo: “Es delicado, porque hacer una recopilación es usar poesía ajena para decir lo que tú quieres.” Y cómo no. Nadie puede decir las cosas mejor que Leonard Cohen o que Tim Hardin.

Hacer una mix-tape es todo un arte, que como casi todos está perdiéndose poco a poco. Se requiere de conocimientos, sensibilidad y, por supuesto, una extensa colección de discos. Porque no sólo se trata de recopilar una serie de canciones. Eso puede hacerlo cualquiera con una grabadora o un quemador de discos. Una verdadera mix-tape puede ser un trabajo de horas, de días. Tiene sus reglas. Requiere de un toque maestro y de un oído educado.

Una buena mix-tape es coherente. Aunque es cierto que cada recopilador pone sus reglas, deben ser muy claras. El mismo Nick Hornby sugiere algunas en Alta fidelidad: no puede haber dos canciones seguidas de un mismo intérprete, a menos que la cosa vaya en pares y haya dos de cada artista; una revoltura de géneros incoherentes o contradictorios podría ser un problema, lo mismo pasa si se revuelven épocas musicales sin criterio; no puede juntarse música negra con música blanca, a menos que la blanca suene como negra; y así. Además, claro, de cuidar que se preserve un ritmo, que pueda escucharse de corrido: comenzar con una canción gancho, que atrape a cualquiera, mantener el ritmo, luego bajar la intensidad para no fatigar, luego volver a subirla. Si hay una canción favorita, hay que enterrarla en la mitad de la mix-tape, porque de otro modo uno escuchará solamente el principio y estará satisfecho… Es todo un juego, genial, en que uno hace de DJ personal, de esos que salvan vidas, la propia tal vez.

Este juego es (¿o fue?) toda una cultura musical. Thurnston Moore, guitarrista de Sonic Youth, es uno de los mix-tapers más célebres. Incluso escribió un libro, MixTape: The Art of Cassette Culture, lleno de oscuras referencias, grupos para conocedores y canciones que cambiarán tu vida y aún no lo sabes. Un recuento extraordinario de las “andanzas” de un verdadero musicómano, de esos que pasan las horas grabando cintas de viejos discos de vinilo, que a su vez fueron encontrados tras horas y horas de intensa búsqueda, de sudor y sangre.

En tiempos no tan lejanos, aunque así nos han hecho creer, el intercambio de mix-tapes era una de las pocas maneras de acceder a música rara, nueva y emocionante. Antes de la Internet, las revistas musicales importadas, el vinilo y el cassette eran los únicos medios para enterarse de lo realmente bueno. Como en todo tiempo de privilegio, hemos perdido el piso al tener tanta información disponible y ya no nos interesa.

Una mix-tape tiene muchos usos, además, a pesar del iPod. Desde el uso personal, para llevar a alguna fiesta, para escucharlo una y otra vez, incluso para el auto o el discman (quien aún tiene uno) o como una cápsula de tiempo (encontrar una mix-tape tiempo después de realizada tiene un efecto de regresión increíble) y hasta para intercambio con otros musicómanos. Funciona (y está más que comprobado) para impresionar a la chica en cuestión: utilizando las canciones adecuadas caerá a los pies del verdadero musicómano. Primero te tildaba de nerd, chaval, y ahora no se zafa de ti.

La vida es una mix-tape. Está dicho.


-Esteban Cisneros.


*Texto publicado originalmente en El Heraldo de León, viernes 23 de octubre de 2009.

18 septiembre 2009

Black Soul Beats.

Que no, no estamos muertos. Con un considerable retraso (mental, una vez más) reseñaremos brevemente Black Soul Beats, la fiesta que el Groobeats SoundSystem armó el 5 de septiembre en La Mandrágora, en León. Varias horas de los mejores sonidos negros, groovy shit, cómo no, en plástico negro y con un calor de casi 451 fahrenheit.

Girando las tornamesas, damas y caballeros, estuvieron Brendan Flannery (de Chicago), DJ Yodex (de la Ciudad de México), Cuchy Frito Man (de León) y el cuasi-legendario Gokusan (la SLP-León connection.) Así debía ser.

Mucho funk, soul, boogaloo y un poco de jazz nos hicieron mover los pies: unos se deslizaron con mucha o poca destreza, otros sólo brincaron y hasta hubo breakdancers cerca de las tornamesas. Una noche sudorosa en la que había que sacar medio cuerpo por las ventanas del lugar, exponiéndose a caer tres pisos, para refrescarse un poco.

Porque aquí viene el único y gran pero de la noche: la cerveza se terminó. Sí. La cerveza se terminó. Poco después de la medianoche, el lugar estaba seco. Claro, había cocteles y esas cosas que no funcionan en una noche así, pero no nos quedó más que seguir brincando, bailando, cantando, remojando el gaznate con pulque que filtró la seguridad del lugar (en realidad fue introducido por los mismos organizadores), coca-colas y cocteles dulces.

De cualquier modo, ojalá que haya Black Soul Beats para rato. Que se convierta en otra fiesta tradicional para los chicos del ritmo de León. Que sea.

P.D.: Gokusan nos pasó parte de su setlist, aunque advierte "en desorden y no están todas las que fueron", pero así sucede a veces. Le agradecemos su contribución, de memoria, para que quede constancia de lo que sucedió y pudo suceder aquella noche...

James Brown, I Got You (I Feel Good)
James Brown, Get Up (Like A Sex Machine)
Many Corchado, Pow Wow
Mongo Santamaría, We Got Latin Soul
Monguito, Hey Sister
Chollo Rivera, Black And Blues
Quetcy Alma, Deep
Joey Pastrana, King of Latin Soul
Eddie Palmieri, African Twist
Michael Jackson, Billie Jean
KC & The Sunshine Band, That's The Way (I Like It)
The Harvey Averne Barrio Band, Cucara Macara
Lefties Soul Connection, Organ Donor
Vern Blair Debate, Ooh Ah Ee
Lil' Buck & The Top Cats, Monkey In A Sack
Boris Gardner, Melting Pot
The Bamboos, Side Stepper
Augustine Ramirez, Pack My Bag
Cannibal and the Headhunters, Land Of 1000 Dances
Baby Huey, Hard Times
Cyril Neville, Gossip
Los Johnny Jets, Lupe
Incredible Bongo Band, Bongo Rock '73

07 agosto 2009

What Ever Happened...

Vamos a ponernos al día. Estábamos perdidos entre ocupaciones, mudanzas, compromisos, accidentes y almohadas, pero no estamos desconectados. Nunca. Entre una cosa y otra nos damos tiempo para La Vida, los discos, las fiestas. Acá un breviario de lo que es verdad, lo que es mentira y lo que vendrá.

*Chewing Gum Weekend 2009, Ciudad de México.

El 24 y 25 de julio volvimos al DF al Chewing Gum Weekend. Tercera edición de esta fiesta anual que sigue y seguirá. El primer día: las bandas. Los Aggricolites, Los Mustang 66, Los Atlanticks, Los Padrinos! y Los Ramparts hicieron ruido y, a pesar del temperamental micrófono de voz, hubo muy pocos peros. Una noche sudorosa y divertida, de guitarras eléctricas y amplificadores calientes, de cerveza y brincos.

Ya el segundo día los DJ sets pusieron un tono distinto a la noche, igual de cervecera pero mucho más negra. Mr. Rhyan White (Califas) y Bearsoul (Mad-But-Mod-Manchester), de nuevo, se llevaron la noche. Y el año entrante estaremos por allá, seguro. De nuevo gracias a los organizadores, la Underground Fanzine y a todos los amigos que nos encontramos (y los nuevos que hicimos.) La foto del par de alcohólicos fue robada a Ely Entwistle, gracias.

*Foro de Cultura Sixties México.

Tras la muerte del short-lived foro del Clan (Sociedad Mod y Soul de México), los lunáticos de Cultura Sixties (TJ) tuvieron la iniciativa de iniciar otro lugar virtual para compartir datos y opiniones. Ahí está el espacio, a participar. El foro pasado cerró, precisamente, por falta de interés. Todos tenemos cosas que compartir, así que no es mala idea unir a los distintos modernistas/sixties/soulies/allegados del país mediante este foro. A ver cómo resulta.

La liga es: http://culturasixtiesmexico.foroactivo.net/.

*Black Soul Beats.

Ya hace falta una fiesta leonesa. El GrooBeats Soundsystem ya se ha puesto las pilas y Black Soul Beats será una noche llena de ritmo. La fecha tentativa es el 5 de septiembre, el lugar aún no se confirma, pero ya tiene un line-up de pinchadiscos muy prometedor. Iremos poniéndonos al tanto conforme surja la información. Por lo pronto, hay que visitar el blog de GrooBeats. No olvidar el ritmo.

21 julio 2009

Gordon Waller (1945-2009.)

Gordon Waller, la mitad del dúo vocal Peter and Gordon, falleció el pasado 17 de junio de un ataque cardíaco. Inevitablemente ligados a la historia de los Beatles y el Liverpool jet-set, tuvieron varios éxitos entre 1964 y 1968 escritos por Paul McCartney, quien entonces salía con la actriz Jane Asher, hermana de Peter. La música de Peter & Gordon, una suerte de merseybeat muy folk, queda para la historia como el lado más melancólico de los Swinging Sixties.

Descanse en paz, Gordon Waller. Es, por cierto, el que no usa gafas.

16 julio 2009

Viva.

This is the story about a housewife during the sexual revolution. The time is 1972, the place Los Angeles and the people... ordinary.


Con esas palabras comienza y se resume completo Viva (2007), primer largometraje de Anna Biller. Directora, productora, editora, escenógrafa, actriz, feminista y californiana, Biller filmó en 2006 una película que se ve, se siente y se escucha como un grindhouse film de inicios de los 70. Toda una experiencia.

Basada en decorados y situaciones extraídos de la Playboy de la época (a la que todo esposo americano estaba suscrito), Viva es un homenaje a los filmes sexploitation y una sátira de la revolución sexual y al mismo tiempo una de las películas más personales de los últimos tiempos. Un ama de casa aburrida de que su marido nunca esté con ella es el pretexto perfecto para construir una película de atmósferas enrarecidas por vestuarios llamativos (y de época), parafernalia vintage, decorados kitsch detallados al máximo y un soundtrack asesino.



Style over substance
? Sí. Totalmente. Viva es una película en la que el estilo lo es todo. Pero, eso es lo que la hace tener sustancia. No es contradicción. Ya hablaba Dick Hebdige de las implicaciones subversivas del estilo... Cada set es un mundo, cada prenda un manifiesto, cada color chillante grita montones de cosas, todas interesantes. Anna Biller es una nerd total, una esnop, una coleccionista que ha pasado la mitad de su vida recolectando vintage, acumulando objetos, escuchando discos viejos y viendo películas pre-1970 (su canal favorito es, claro, TCM.)


Biller es tan enferma del cine que menciona Suburban Roulette de Hershell Gordon Lewis y Camille 2000 de Radley Metzger como influencias inmediatas, pero Viva es verdaderamente una película para fanáticos del cine. El cine más trash, ya lo dice Fangoria, la publicación freak por excelencia. Ahí están los caprichos sexploitation de mostrar piel a la menor provocación, la voluptuosidad de Russ Meyer, los personajes irritantes de John Waters, el humor jarioso de Terry Southern, el ingenio/absurdo de Roger Corman, la picardía de Mario Bava (en sus sexy-comedias como Cuatro veces aquella noche), la girl-gone-bad de (entre otras) Emmanuelle Arsan, el morbo voyeurista del cine mondo, la pretensión de art-house film europeo, la idealización del sunshine cinema californiano... Pero también un poco del cine pre-Código de los años 30, de Mae West, de cine musical.


Cine puro, puro cine. No, no es Boogie Nights, pero casi. Anna Biller ha logrado, en un filme, crearse un universo Anna Biller. Y es un buen lugar. A ver qué sigue con esta chica, que la ha hecho en el circuito de los festivales y que ha encontrado distribución para su DVD con Anchor Bay, aprovechando que el grindhouse está de moda.


10 julio 2009

Los Glosters: Por la carretera.

'Por la carretera' es el nuevo vídeoclip de Los Glosters. Es una canción que sale de su álbum más reciente, Canciones (Flor y Nata, 2009), una tonada beat muy en su estilo, bastante sencilla y pegajosa.

La particularidad es que el clip fue dirigido por Cynthia Calderón y Ramiro Jiménez, de Digital Gordon, realizadores guanajuatenses, leoneses, que ya tenían en su currículum, además de algunos cortometrajes animados, el vídeo para Los Padrinos!, Comic Strip (que puedes ver haciendo click acá.)

Bastante más logrado y muy en el estilo de Digital Gordon, Los Glosters, se convierten en un dibujo animado muy pop, bastante coherente con el sonido tan beat y buen-humor del grupo insignia de Tarragona. Además, como ya decían los mismos Glosters, ya queda más claro a qué se refieren con esa línea de "un millón de rayas"... Chicas, cerveza, scooters y ruido. Ojalá todos los paraderos de carretera fuesen así. Por cierto, que Los Padrinos! tienen por allí un pequeño cameo entre el enjambre de scooteristas. La conexión México-España sigue rindiendo frutos.

Acá está el vídeo. Disfruten:

25 junio 2009

Sky Saxon (1946-2009.)

Sky Saxon ha muerto. Larga vida al Rey.

En uno de los días media más extraños, se ha confirmado que Saxon, frontman de The Seeds, la banda "prototípica" de garage, ha muerto. No se necesita decir mucho más. Todos conocemos ese rasposo y cojonudo sonido y vaya que lo hemos disfrutado.

Saxon formó The Seeds en Los Ángeles en 1965, un nombre más que adecuado para una banda seminal, junto a Jan Savage (guitarra), Daryl Hooper (teclados) y Rick Andridge (batería). Ficharon con GNP Crescendo y lanzaron un par de singles que harían historia, dos de los singles debut más emocionantes de todos los tiempos: Pushin' Too Hard y Can't Seem To Make You Mine.

En 1966, vaya año, lanzaron sus álbumes The Seeds y A Web of Sound, dos favoritos de cualquier fan del garage. Más psicodélico fue Future de 1967 y un año después lanzaron un gran disco en vivo que comprobaba que eran un verdadero incendio en los escenarios: Raw & Alive, In Concert at Merlin's Music Box. En 1970 la banda se separó, aunque un año antes aún se lanzó A Full Spoon of Seedy Blues, aunque bajo el nombre de Sky Saxon Blues Band.


Tras los vertigionosos años 60, Sky Saxon se unió a la Source Family, una comuna religiosa fundada por Jim Baker, autonombrado Ya Ho Wha. En esta nueva vida espiritual Saxon se cambió el nombre a Sunlight. No dejó la música de lado, formando siempre bandas nuevas y oscuras, aunque enfocadas en el culto que había dado sentido a su vida, e incluso una agrupación se llamó YaHoWa 13.

En las siguientes décadas se le perdió un poco la pista, pero encontró un poco de estabilidad y se casó. En la década de 2000, reformó a The Seeds y se fue de gira. Sus discos no han dejado de reeditarse y viejas grabaciones inéditas han sido revisadas y reeditadas. Desde el garage revival su música fue revalorada y se convirtió en referente obligado de todo fan de la música de los 60. Y, por supuesto, de todo melómano que se precie de serlo.

Larga vida a Sky Saxon. Los motivos de su muerte aún no se han confirmado, aunque estaba internado desde el lunes 22 de junio.


También debemos hacer un homenaje a Michael Jackson, con mucho respeto, pero todos los medios hablarán de él. Por eso decimos: un día que pasará a la historia. 25 de junio. Desafortunadamente (¿o afortunadamente?) ni CNN ni los periódicos se enterarán de los tributos a Sky Saxon. Quien, por cierto, ya suena a todo volumen en la tornamesa.

21 junio 2009

'Roman' por Polanski.

"Mi generación reaccionó contra el clima estalinista de la única manera que pudo. Escuchábamos la Voz de América y la Cadena de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, con su constante emisión de música de jazz, y exhibíamos provocadores atuendos. Oficialmente se nos designaba con el nombre de "gamberros." Los ciudadanos serios de Cracovia nos llamaban dzolerzy o bazanty ("faisanes"), y ser un faisán nos exigía andar siempre buscando cosas en los mercados callejeros de viejo... y gastar también mucho dinero.

"Los zapatos revestían una importancia fundamental. Los más codiciados no tenían puntera y los más corrientes eran de cuero negro, si bien los de ante azul aún se apreciaban más. Los pantalones muy ajustados al tobillo se complementaban con unas largas chaquetas a cuadros escoceces o de pana, con los hombros muy marcados. Los cuellos de las camisas tenían que ser estrechos y con el ángulo abierto. Casi todos nos doblábamos las puntas hacia adentro y los que tenían madre o alguna amiga que supiera coser se las hacían coser permanentemente para mejor imitar el estilo de los libertinos eduardianos. A ello se añadía una corbata unicolor anudada con doble lazo. Yo estaba muy orgulloso de una corbata americana muy ancha, en tonos amarillo y rojo oscuro con una estilizada rosa en el centro.

"El cabello se llevaba peinado hacia arriba por delante y el resto cepillado y cruzado por detrás. Los verdaderos "faisanes" completaban el atuendo con una gorra de paño airosamente encasquetada y abultada en la parte de atrás mediante un relleno de papel de periódico. Antes de entrar en alguno de los locales que solíamos frecuentar, teníamos por costumbre escupir en las palmas de las manos y alisarnos el grasiento cabello. Cuando surgía alguna pelea, el suelo de los cafés quedaba cubierto por las bolas de papel de periódico de las gorras de los "faisanes."

"Toda mi erudición "faisanística" la adquirí a través de Adam Fiut, jefe de la banda del barrio. Adam, hijo de un contratista cuyo negocio se había librado hasta entonces de la nacionalización, era un "gamberro" muy pendenciero que causaba muchos quebraderos de cabeza a sus padres. A cambio de sus enseñanzas, yo desperté su interés por el cine y el teatro.

"Con mi atuendo de "faisán", solía frecuentar los lugares que permitían vislumbrar fugazmente el mundo occidental... trayéndonos un soplo de aquel exotismo que a mis amigos y a mi nos seducía entonces mucho más que la grisácea monotonía de la Polonia comunista. Uno de tales lugares era el llamado Club de Prensa y Literatura de Cracovia, una biblioteca y sala de lectura en la que uno se podía tomar un café y hojear, además de un puñado de periódicos extranjeros políticamente aceptables como, por ejemplo, el diario comunista francés L'Humanité y Les Lettres Françaises, revistas deportivas como Miroir-Sprint, con sus fotografías a toda plana de ases del ciclismo como Louison Bobet y Hugo Koblet.

(...)

"Pocas eran las películas extranjeras que pasaban por el tamiz de la censura polaca en aquella gélida fase de la guerra fría, pero las que lo conseguían, eran como un filtro embriagador de lejanas regiones. Una de ellas, titulada Sans laisser d'adresse, una delicada y sensible comedia cuya acción transcurría en la orilla izquierda del París de postguerra, era una de nuestras preferidas. Su inquietante tema musical, La fiancée du prestidigitateur, cantado por Julieta Greco, se convirtió en nuestra música de sintonía... en algo que parecía evocar toda la magia que echábamos de menos en nuestro desolado ambiente."

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Fragmento de "Roman por Polanski" de Roman Polanski. Editorial Grijalbo. Barcelona. 1984. Traducción de Antonia Menini.

Roman Polanski (1933-) es uno de los directores fílmicos más célebres. Nació en París, pero se crió en una colonia judía en Cracovia, Polonia, en medio del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. Tras hacer teatro y rodar algunas películas en territorio europeo -Cuchillo en el Agua (1962) fue filmada en su país natal, mientras que Repulsión (1965) o Cul-de-Sac (1966) son ahora clásicos de cine británico- se mudó a los Estados Unidos. En 1968 se casó con la actriz y modelo Sharon Tate, además de rodar la célebre Rosemary's Baby, adaptación de la controversial novela de Ira Levin. En 1969, Tate fue brutalmente asesinada por La Familia, una secta liderada por Charles Manson. Tras el shock, Polanski regresó al cine en 1971 y tres años después filmó su obra maestra, Chinatown (1974), con Jack Nicholson en el estelar. En 1977 fue acusado de mantener relaciones sexuales con una menor y se auto-exilió en Europa, donde hasta ahora reside y en donde ha dirigido más de diez películas y recibido numerosos premios, incluyendo un Oscar en 2002 (que, por supuesto, no fue a recoger, pues sería arrestado de pisar suelo americano.)

17 junio 2009

Sin aliento...

Estación Lionel-Groulx. Un martes. 6:48pm.
Salgo del tren. Conmigo bajan decenas de pasajeros. Cambio de línea, de la naranja a la verde. Un busker toca algo en su guitarra. Canta. Conozco la canción, pero no logro descifrar cuál es. Eso me mantiene ocupado mientras espero, impaciente, el siguiente tren. Faltan diez minutos y tengo qué llegar a la estación Place-des-Arts si quiero alcanzar la película. Y no sólo eso. Falta caminar por la calle Bleury hasta llegar al Cinéma Du Parc y llegar a tiempo para comprar mi boleto. ¡Y el tren no llega!


Estación Peel. 6:55pm.
El vagón en el que viajo va casi vacío. Qué bueno. Así al menos puedo sentarme. Saco del bolsillo de mi abrigo el libro de Ian Fleming que estoy leyendo, pero no puedo concentrarme. En una pantalla, justo frente a mi asiento, anuncian las noches de jazz de un bar que tengo ganas de visitar – ojalá no pidan identificación. Luego, el anuncio del concierto de B.B. King en la ciudad. Me alegro de ya tener un boleto. Al fondo del vagón, a mi derecha, dos personas discuten a gritos.

Mientras, me pongo a pensar en esa canción que tocaba aquel hombre. ¿Qué era? ¿Nick Drake? No sé, sonaba más a Tim Hardin. Aunque estando acá, seguro que era una de Leonard Cohen, el orgullo local, una que no recuerdo muy bien…


Estación Place-des-Arts. 6:58pm.

Me bajo del tren. Corro hacia la salida de la calle Bleury y trato de caminar lo más rápido posible hasta el Cinéma du Parc. A partir de ese cruce que acabo de dejar atrás, la calle Bleury deja de llamarse así y se conoce ya como la Rue du Parc. Falta poco. Un minuto y estoy allí.

De un salto bajo los escalones que hay qué bajar para llegar a la entrada del cine. El sujeto de la taquilla tiene cara de pocos amigos.

-Un billet, s’il vous plait…


Sala 3. Cinéma du Parc. 7:02pm.

Llego tarde a la sala, porque ya están los cortos. Anuncian Manhattan de Woody Allen y por ningún motivo me la perderé. Luego, un avance de Repo Man, ¡por eso es que me encanta venir al Du Parc! Giro la cabeza. No hay mucha gente en la sala, unas ocho o nueve personas más, tal vez.

Comienza la película. Silencio, por favor.



A la salida del Cinéma du Parc. 8:50pm.
Salgo de la sala. Algunas personas que salen conmigo van comentando la película en inglés. Yo estoy simplemente impresionado. Alcanzo a escuchar algunas opiniones en mi camino hacia la calle. Un sujeto dice que le ha parecido bastante mala la película, otro le responde que “debe entender la época”. A mí me interesa poco. Acabo de ver, en pantalla, la cosa más cool de todo lo que he visto. Me es difícil explicar por qué. Pero sé que algo pasó ahí dentro de esa sala.

Camino por la calle Parc hasta que de nuevo se convierte en Bleury. Las tiendas están ya cerradas. Hay poca gente vagando. Me dirijo a la estación Place-des-Arts para tomar el metro de regreso a casa y noto algo extraño: voy caminando mucho más erguido y con pasos decididos. Siento que voy dominando la calle. Imagino gente en las esquinas; los maniquíes son chicas que no pueden evitar mirarme. Comienzo a tararear algo, no sé qué; saco de mi bolsillo el libro de Ian Fleming. Lo porto bajo el brazo, paso el pulgar sobre mis labios, arreglo mi cabello corto pero despeinado mientras doy pasos cada vez más largos…

Llego a la estación y miro alrededor. Hay aún mucha actividad, mucha gente con miradas cansadas y bolsas de plástico llenas de cosas. Espero el tren. Cada movimiento de las personas que me rodean me dice cosas, todos quieren gritar algo… yo ya no necesito eso. Mi cabeza sigue en las escenas de la película –todo tiene tanto sentido dentro de ese mundo blanco y negro del que acabo de salir… ¿o al que acabo de entrar? –, en una tonada imposible, en un ritmo frenético. Y todo eso comienza a tener sentido también en mí, en el mundo “real”, cruel y adolescente en el que vivo. Acabamos de cruzar un nuevo milenio, ¿y cómo es que algo así me habla tan fuerte y tan claro?

Sí, estoy enamorado de Jean Seberg, quién no. Ella es ideal y sé que soñaré con ella. Pero quiero ser como Belmondo.

De pronto muchas cosas hacen clic en mi cabeza. Godard, el artífice del film, hace perfecto sentido al lado de mi libro de Ian Fleming, de ese disco que me robé del estante del padre una amiga, de ese boleto para B.B. King y de A Hard Day’s Night. Todo va a un ritmo, un ritmo que me gusta, vital y necesario. Un ritmo que es una necesidad, un impulso sin el que moriría. Sí, todo tiene sentido. Comienzo a ver claros los trazos en el lienzo. Comienzo a ver que, dentro de todo, si algo es elocuente de verdad es eso que tiene Belmondo: estilo.

He quedado sin aliento.

Llega el tren y me subo. El mundo alrededor ha cambiado. Qué importa si estoy en un vagón sucio y ruidoso, yo le doy brillo porque puedo. Cada chasquido de dedo, siguiendo la melodía en mi cabeza, es un corte godardiano en la película de mi vida. Película que, por cierto, ha comenzado en la vida real, justo al terminar otra en la pantalla.


-Esteban Cisneros

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Publicado originalmente en la red de Ecos de Sociedad
(http://www.ecosdesociedad.tk/) como capítulo 25 de "En el sol".

14 junio 2009

'Françoise Hardy' por Ivan Brunetti.

Ivan Brunetti (Italia, 1967) es un nombre que los fanáticos del cómic sabrán reconocer. Su estilo sardónico es imposible de pasar por alto. En el mundo de Brunetti, afincado en Chicago, no existen los superhéroes, sino los individuos que, día a día, se enfrentan con la rutina, la cotidianeidad, las ciudades, el infierno del otro y las dudas existenciales. Así como suena, hace unos cómics divertidísimos. Geniales. Imposible dejar de mencionar el paralelismo temático de Schizo, su publicación más conocida (a lo largo de 12 años se han impreso 4 números) con el trabajo de Harvey Pekar, quien incluso le incluyó en 2006 en la antología The Best American Comics, de la que fue editor.

Brunetti es además un fanático de la música y de Charles Schulz, un obsesivo de la literatura y un pesimista que, sin embargo, gusta de reirse con la tragedia (otro de sus trabajos se titula Misery Loves Comedy), lo que también traza una línea al mundo de Woody Allen y sus extraños personajes.

Reproducimos aquí un cartón de Brunetti sobre Françoise Hardy, una de nuestras chicas favoritas ever. Imperdible. Uno de los varios cartones "biográficos" que ha publicado. Sólo resta decir: Brunetti es lo puto crack. Véalo usted mismo.

(Hacer click AQUÍ para agrandar imagen)

30 mayo 2009

Shag!

El mundo de Josh 'Shag' Agle es uno en el que podríamos quedarnos a vivir sin pensarlo dos veces. Es un mundo lleno de chicas elegantes y dispuestas a divertirse, dandies impecables, cócteles, esculturas tiki, escenas de lounge, casas del futuro... Puro Pop: convertir la vida en una obra de arte, ¿o al revés?

Este californiano, que comenzó en los 80 su propia banda The Swamp Zombies para poder diseñar las portadas de sus discos, ha sido siempre un pintor fuera de serie. A pesar de estar inspirado, como tantos otros contemporáneos, en la pintura comercial de los años 50, en el pop-art de los 60 y en la imaginería retrofuturista de las películas de espías ("agentes", corregiría Miss Hepburn) y flicks de ciencia-ficción, la obra de Shag no se parece a la de nadie. Ahí están siempre todos los elementos comunes que nos encantan: los comics, el Swinging London, la cultura tiki, las Vespas, los hot-rods, el jazz. Pero siempre son demasiado particulares, un poco demasiado Shag.

Pero a ver qué tiene él que decirnos. Del programa (piloto) Ultraculture, The Man Himself habla, totalmente cool, sobre sí mismo. Shag-a-delic!



El sitio oficial de Shag en http://shag.com/ es una maravilla, por cierto.

23 mayo 2009

"Ídolo de los Ye-Yés" de Alain Conty.

-¡Brutal, Gilbert!

-¡Formidable, "ye-yé"!

La música, el ritmo loco que imprimía el negro Georges a la batería.

-¡Bestial, Gilbert, bestial!

Más música, ininterrumpida, enloquecedora, casi como una maldición imposible de alejar del pensamiento.

Llevaba clavados en el cerebro los gritos aquellos, la música, el aporreo del piano, alaridos de trompetas y el contrapunto, grave, rítmico, cadencioso, del contrabajo.

Los dientes del negro Georges le parecía verlos brillar en la oscuridad, obsesivamente blancos, como un sorprendente teclado de un minúsculo piano.

También llevaba clavado en el cerebro el estruendo de las ovaciones y el de centenares de pies machacando el suelo.

A veces le acompañaba en sus canciones un coro inarmónico, delirante.

Recordaba su último éxito, el "twist" Muchacho a la medida. ¿Cuántas veces había tenido que repetirlo aquella noche?

"
Mucho antes de que te conociera
Ya te había yo soñado...
"

Chicos y chicas siguiendo el compás con retorcimiento de cuerpos y flexiones de piernas, chicos y chicas cantando:

"
Muchacho eres tú
A la medida exacta para mí
Muchacho eres tú
A la medida exacta para mí...
"

Se llevó las manos a la cabeza y se apretó las sienes con los dedos.

¡Maldita música! ¿Por qué había de seguir persiguiéndole incluso ahora que quería estar completamente solo y olvidado de todo?

Era un ídolo de a juventud, de los "ye-yés". No tenía mas que arrimarse al micrófono y empezar a cantar para que el ambiente pareciera cargarse de electricidad.

¡Ídolo de los "ye-yés"!

Unos le envidiaban y otos le odiaban. Muchos hubiesen querido ser ídolos de aquella juventud dispuesta casi a divinizar a quienes no hacían otra cosa de halagarles sus gustos.

Sonrió amargamente y se subió el cuello del abrigo.


Fragmento de "Ídolo de los Ye-Yés" de Alain Conty. Editorial Tesoro. Madrid. 1965. De la serie "Teddy Boys."

Contraportada: "Teddy Boys es una colección distinta a todas: Y de rabiosa actualidad: dramática, sentimental. Ambiente moderno, realista, dinámico, emotivo. Temas nuevos, de hoy, al que dan vida los autores más prestigiosos y valientes de la nueva ola. Novelas de la juventud para la juventud. Esta es sin duda su colección".

16 mayo 2009

Comp's: GrooBeats Soundsystem Funk & Soul Session.

"A good compilation tape, like breaking up, is hard to do.
You've got to kick off with a corker, to hold the attention [...], and then you've
got to up it a notch, or cool it a notch, and you can't have white music
and black music together, unless the white music sounds like black
music, and you can't have two tracks by the same artist side by side,
you've done the whole thing in pairs, and... oh, there are loads of rules."
-Nick Hornby en High Fidelity.

Las recopilaciones caseras son todo un arte. Que alguien nos contradiga. Cualquier melómano que se precie de serlo lo sabe y pasa horas recopilando para sí mismo, para los amigos, para la chica a la que hay que impresionar, para intercambiar por otras recopilaciones de otros melómanos...

Antes eran mix-tapes. Después, los CD-R's. Ahora, los mp3 permiten que las recopilaciones caseras sean digitales. Pero no hay como el artefacto: el disco (aunque mida 5".)

DJ Mr. Lee (uno de los tantos nombres de batalla de Luis Torres "Gokú") nos presenta la primera recopilación del Groobeats Soundsystem, una excelente sesión de Funk y Soul. El CD-R es una probada de lo que podemos escuchar cuando Mr. Lee está a las tornamesas y vaya que es bueno: Funk salvaje (The JB's); el northern soul más clásico, que nunca falla (Just Brothers); joyitas kitsch europeas (GIanfranco Plenzio) y ritmos latinos (El Chicano). Fiesta asegurada.

El disco puede conseguirse escribiéndole directamente a Mr. Lee o en el blog de GrooBeats. Nosotros adquirimos nuestra copia en el pasado Living for the Weekend y podemos recomendarlo con creces.

Tracklist:

1. Intro.
2.
João Donato - Almas Irmas (mp3)
3.
Breakestra - Getcho Soul Togetha Pt. 1 (vídeo)
4. The JB's - The Grunt.
5. The Bamboos - Side Stepper.
6.
Just Brothers - Sliced Tomatoes (vídeo)
7. The Trinikas - Remember Me.
8. Marie Queenie Lyons - See And Don't See.
9. The Riot.
10. The Bongolian - Routemaster Ride
11.
The Incredible Bongo Band - Bongo Rock '73 (mp3)
12. Gianfranco Plenzio - Grigioperla.
13. El Chicano - Eleanor Rigby.
14.
Los Litos Barrientos - Push & Pull (mp3)
15. Cannibal & The Headhunters - Land Of 1,000 Dances.
16. Gianni Ferrio - Ira Rhythm & Blues.
17. Ennio Morricone - Adonal.
18. Boris Gardner - Melting Pot.
19. Lil Buck & The Top Cats - Monkey In A Sack.
20. Illinois Connection - Po' Boys Dream.

07 mayo 2009

Pravda, la survireuse.

Una ciudad... Una calle... Una moto... Una chica... Pravda, la survireuse, la vigilante; la chica psicodélica ideal, de la calle, montada en una moto-pantera que es como su espíritu... Creación del genial dibujante belga Guy Peellaert (recién fallecido en noviembre del año pasado) y sus visiones pop-art de lisergia y acción, Pravda fue dibujada con Françoise Hardy como modelo - otra heroína de Peellaert, Jodelle, fue dibujada con los rasgos de Sylvie Vartan.

Peellaert
trabajó también con Nik Cohn, dibujando impresionantes retratos para el libro Rock Dreams y con David Bowie para quien diseñó la controversial portada de Diamond Dogs. En el cine, sus dibujos pudieron verse en Jeu de Massacre, una rara película de Alain Jessua en 1967.

En 2001 trabajó en una pequeña animación de Pravda, una verdadera maravilla: